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"Los misioneros son portadores de la palabra cristiana y servidores de las necesidades humanas", pregón DOMUND

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 18 oct. 2016 | 9:32

DOMUND, misioneros, pregónLa pregonera, destaca la doble vertiente del misionero


"Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos."


Disfrutemos de tan profundo e intenso pregón misionero, a continuación, os dejamos el texto completo del mismo:
 


Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella, monseñores, autoridades, amigas y amigos:
Buenas tardes.
No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.
No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.
Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.
Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana -no en vano los cristianos empezaron a salir de su tierra, para ir a la tierra de todos, desde los principios de los tiempos-, esta palabra, decía, ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos.
Es evidente que las críticas históricas a determinadas prácticas en nombre de la evangelización son pertinentes y necesarias. Estoy convencida, leyendo el Nuevo Testamento, de que el mismo Jesús las rechazaría. Pero no estamos en la Edad Media, ni hace siglos, cuando, en nombre del Dios cristiano, se perpetraron acciones poco cristianas. Desgraciadamente, el nombre de todos los dioses se usa en vano para hacer el mal, y este hecho tan humano tiene muy poco que ver con la idea trascendente de la divinidad. Pero, al mismo tiempo, hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto -y es una pregunta retórica-, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual? Y me permito la osadía de responder: porque los que lo rechazan lo hacen también por motivos ideológicos y no por posiciones éticas.
Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma..., porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.
Permítanme que lo explicite una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso...; ¡la salida de la jungla, el ideal de la convivencia! De hecho, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.
Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana, consciente de cómo molesta esa motivación en determinados ambientes ideológicos. Sin embargo, esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.
Y no me refiero solo a los misioneros actuales, a los más de quinientos catalanes, o a los casi trece mil de todo el Estado, repartidos por todo el mundo, allí donde hay necesidad más extrema, sino también a aquellos lejanos cristianos que, por amor a su fe, protagonizaron gestas heroicas. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, de los mercedarios que se intercambiaban por personas que estaban presas en tierras musulmanas, como acto sublime de sacrificio propio, en favor de los demás? El mismo ideal espiritual que motivaba a san Serapión a ir hasta el Magreb, entrar en la prisión de un sultán y liberar a un desconocido, convencido de que aquel acto de amor era un tributo a Dios, es el que motivó a Isabel Solà Matas, una joven enfermera catalana, perteneciente a la Congregación de Jesús-María, a estar dieciocho años en Guinea y ocho en Haití, hasta que fue asesinada. Durante todos estos años de entrega, dejó su estela de bondad y servicio, y, gracias a ella, por ejemplo, existe ahora el Proyecto Haití, un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabrica prótesis para los haitianos que no tienen recursos. La conocían como «la monja de los pies», porque, gracias a ella, muchos haitianos pobres habían tenido una segunda oportunidad. Casi ochocientos años separaban a san Serapión de Isabel Solà, y, en ocho siglos, el mismo alto ideal de servicio y entrega los motivaba, empujados por la creencia en un Dios de amor.
Y como Isabel, tantos otros misioneros, monjas, curas y seglares, muertos en cualquier rincón del mundo, asesinados, abatidos por virus terribles, caídos en las guerras de la oscuridad. Cómo no recordar al hermano Manuel García Viejo, miembro de la Orden de San Juan de Dios, que, después de 52 años dedicados a la medicina en África, se infectó del ébola en Sierra Leona y murió. O a su compañero de Orden Miguel Pajares, que desde los doce años dedicaba su vida a los más pobres y que regentaba un hospital en una de las zonas de Liberia más castigadas por el virus. Todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.
Decía Isabel Solà en 2011, en un vídeo-blog para pedir ayuda para su centro de prótesis: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios».
No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega, pero no porque los obliga una guerra o el hambre o la pobreza o la desdicha, como tantas víctimas hay en el mundo, sino porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.
Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos. 
Pilar Rahola>

¿Qué hace Dios por los que sufren?

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 13 oct. 2016 | 12:55

https://www.youtube.com/watch?v=XuregSGnNig

Vídeo de Obras Misionales Pontificias España para la Jornada del DOMUND que este año se celebra bajo el lema "SAL DE TU TIERRA".


En el vídeo del DOMUND de este año un niño habla con su abuela sobre el sentido de la creación.
Pronto surge un interrogante que, seguramente tú también te habrás planteado alguna vez. ¿Por qué Dios no hace nada por los que sufren?

Es la respuesta a esa pregunta la que convierte este vídeo en una oportunidad para cualquier cristiano de plantearse su vocación misionera, sea aquí, en el propio ambiente y en las propias circunstancias, sea partiendo a la misión, como invita el lema de este año "Sal de tu tierra".

Este es el vídeo del DOMUND 2016 ¡Compártelo con todos!

Compartimos las fotos de la Vigilia de la Luz 2015.

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 20 oct. 2015 | 13:28

Dos presbíteros presentando la celebración de la Vigilia de la Luz

Celebración de la Vigilia de la Luz en la Pq. Ntra. Sra. de la Palma (Cádiz).

Compartimos las fotos del evento, celebrado el pasado viernes, 16 de octubre, con motivo del DOMUND.

Los misioneros gaditanos son la avanzadilla de las Obras de Misericordia (Corporales y Espirituales) que nos fueron dadas a conocer.

FIESTA "DOMUND 2015" en los BARRIOS

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 19 oct. 2015 | 16:40


Nos remiten una crónica sobre DOMUND, desde la Parroquia de San Isidro Labrador en Los Barrios.

“Una fiesta que cada año recobra vida y sentido entre chicos y grandes”


La intensa lluvia del domingo, no fue motivo para quedarse en casa. Los niños y niñas de catequesis de la parroquia de San Isidro Labrador de Los Barrios, acompañados de sus padres, fueron llegando media hora antes a la parroquia donde los esperaba el equipo de catequistas para agruparlos según los colores que representan a los cinco continentes.

Cuando el reloj de la torre daba las 11:30, daba comienzo nuestra celebración, animada por el coro infantil que previamente había preparado los cantos alusivos a la misión.

Después del saludo del celebrante, fueron entrando las banderas de cada continente con su respectiva monición explicativa y portada por niños vestidos con el color correspondiente a cada continente; el desfile de banderas lo cerraban los jóvenes del Día del Niño, (grupo parroquial fundado en 1973 por el sacerdote Juan José Olite) que entraban con la imagen de Santa Teresita, patrona de las misiones. Acto seguido, un grupo de niños proclamó la Palabra de Dios.

Durante la homilía, nuestro párroco tuvo presente a los misioneros que han dejado su patria para ir a lugares recónditos a anunciar el Evangelio. Habló de dos aspectos importantes: la autoridad y el servicio; el primero, la autoridad mal entendida utilizada en  clave vertical: el de querer estar por encima del otro, que lleva implícita la soberbia, que busca el aplauso y reconocimiento, y no pocas veces humilla, atemoriza y anula a los demás. Y por otro lado, el que nos propone Jesús: el servicio, que es horizontal, que habla de nosotros, de cercanía, de humildad y entrega, de hacerse último y servidor. Y haciendo mención al Papa Francisco, nos decía que la “autoridad nos viene del servicio y que el poder nos viene de la Cruz”.


Después de la homilía, el grupo de catequistas y los responsables de los distintos grupos parroquiales, se acercaron al altar para hacer la oración y recibir el envío misionero, con el que se daba oficialmente el pistoletazo de salida para este nuevo curso 2015-2016. Nuestro párroco Yelman nos exhortaba a permanecer unidos a Jesucristo en la misión,  comunión en la comunidad y comunión con él, porque de lo contrario, los nuevos métodos y formas de Nueva Evangelización, pierden sentido en nuestra comunidad parroquial.

Al finalizar la eucaristía, el párroco, dio las gracias al equipo de catequistas por su disponibilidad y entrega en la preparación y decoración para que todos pudiéramos tener un DOMUND lleno de colorido y alegría.  Por último, salimos nuevamente en el mismo orden en que entramos, y ya en la Plaza de la Iglesia, los padres aprovecharon para tomar la foto del recuerdo.

Y así, ilusionados nos quedamos esperando ya, el Encuentro de Infancia Misionera.

¡Nos vemos pronto!
@Todas las fotos han sido cedidas por el fotógrafo local: D. Ángel Duarte.

Misioneros de la Misericordia: Papa Francisco DOMUND 2015

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 18 oct. 2015 | 8:38

Jornada Mundial de las Misiones, Domund 2015 Mensaje del Papa

Queridos hermanos y hermanas:
La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del Año de la Vida Consagrada, y recibe de ello un estímulo para la oración y la reflexión. De hecho, si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo. El seguimiento de Jesús, que ha dado lugar a la aparición de la vida consagrada en la Iglesia, responde a la llamada a tomar la cruz e ir tras Él, a imitar su dedicación al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla. Y dado que toda la existencia de Cristo tiene un carácter misionero, los hombres y las mujeres que le siguen más de cerca asumen plenamente este mismo carácter.
1. La dimensión misionera, al pertenecer a la naturaleza misma de la Iglesia, es también intrínseca a toda forma de vida consagrada, y no puede ser descuidada sin que deje un vacío que desfigure el carisma. La misión no es proselitismo o mera estrategia; la misión es parte de la “gramática” de la fe, es algo imprescindible para aquellos que escuchan la voz del Espíritu que susurra “ven” y “ve”. Quien sigue a Cristo se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jesús “camina con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).
La misión es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su corazón traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera. Así redescubrimos que Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado (cf. ibíd., 268) y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. En el mandato de Jesús “id” están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia. En ella todos están llamados a anunciar el Evangelio a través del testimonio de la vida; y de forma especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del Espíritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misión, entre las personas a las que aún no ha llegado todavía el Evangelio.

2. El quincuagésimo aniversario del decreto conciliar Ad gentes nos invita a releer y meditar este documento que suscitó un fuerte impulso misionero en los Institutos de Vida Consagrada. En las comunidades contemplativas retomó luz y elocuencia la figura de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, como inspiradora del vínculo íntimo de la vida contemplativa con la misión. Para muchas congregaciones religiosas de vida activa el anhelo misionero que surgió del Concilio Vaticano II se puso en marcha con una apertura extraordinaria a la misión ad gentes, a menudo acompañada por la acogida de hermanos y hermanas provenientes de tierras y culturas encontradas durante la evangelización, por lo que hoy en día se puede hablar de una interculturalidad generalizada en la vida consagrada. Precisamente por esta razón, es urgente volver a proponer el ideal de la misión en su centro: Jesucristo, y en su exigencia: la donación total de sí mismo a la proclamación del Evangelio. No puede haber ninguna concesión sobre esto: quien, por la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir la misión. Para estas personas, el anuncio de Cristo, en las diversas periferias del mundo, se convierte en la manera de vivir el seguimiento de Él y recompensa los muchos esfuerzos y privaciones. Cualquier tendencia a desviarse de esta vocación, aunque sea acompañada por nobles motivos relacionados con las muchas necesidades pastorales, eclesiales o humanitarias, no está en consonancia con el llamamiento personal del Señor al servicio del Evangelio. En los Institutos misioneros los formadores están llamados tanto a indicar clara y honestamente esta perspectiva de vida y de acción, como a actuar con autoridad en el discernimiento de las vocaciones misioneras auténticas. Me dirijo especialmente a los jóvenes, que siguen siendo capaces de dar testimonios valientes y de realizar hazañas generosas a veces contra corriente: no dejéis que os roben el sueño de una misión auténtica, de un seguimiento de Jesús que implique la donación total de sí mismo. En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cuál es la razón por la que habéis elegido la vida religiosa misionera y medid la disposición a aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio, recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro.

Mensaje del Papa para el Domund 2015 que en España se celebra con el lema "Misioneros de la misericordia"
3. Hoy, la misión se enfrenta al reto de respetar la necesidad de todos los pueblos de partir de sus propias raíces y de salvaguardar los valores de las respectivas culturas. Se trata de conocer y respetar otras tradiciones y sistemas filosóficos, y reconocer a cada pueblo y cultura el derecho de hacerse ayudar por su propia tradición en la inteligencia del misterio de Dios y en la acogida del Evangelio de Jesús, que es luz para las culturas y fuerza transformadora de las mismas. Dentro de esta compleja dinámica, nos preguntamos: “¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio evangélico?”. La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen cómo pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelización, dirigida preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jesús ha venido a traer: “Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 48). Esto debe estar claro especialmente para las personas que abrazan la vida consagrada misionera: con el voto de pobreza se escoge seguir a Cristo en esta preferencia suya, no ideológicamente, sino como él, identificándose con los pobres, viviendo como ellos en la precariedad de la vida cotidiana y en la renuncia de todo poder, para convertirse en hermanos y hermanas de los últimos, llevándoles el testimonio de la alegría del Evangelio y la expresión de la caridad de Dios.


4. Para vivir el testimonio cristiano y los signos del amor del Padre entre los pequeños y los pobres, las personas consagradas están llamadas a promover, en el servicio de la misión, la presencia de los fieles laicos. Ya el Concilio Ecuménico Vaticano II afirmaba: “Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos” (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo. Las casas y las estructuras de las misiones son lugares naturales para su acogida y su apoyo humano, espiritual y apostólico.
Jornada Mundial de las Misiones - Domund 20155. Las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús. Para lograr eficazmente este objetivo, estas necesitan los carismas y el compromiso misionero de los consagrados, pero también, los consagrados, necesitan una estructura de servicio, expresión de la preocupación del Obispo de Roma para asegurar la koinonía, de forma que la colaboración y la sinergia sean una parte integral del testimonio misionero. Jesús ha puesto la unidad de los discípulos, como condición para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Esta convergencia no equivale a una sumisión jurídico-organizativa a organizaciones institucionales, o a una mortificación de la fantasía del Espíritu que suscita la diversidad, sino que significa dar más eficacia al mensaje del Evangelio y promover aquella unidad de propósito que es también fruto del Espíritu.
La Obra misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apostólico universal. Por ello también necesita de los múltiples carismas de la vida consagrada, para abordar el vasto horizonte de la evangelización y para poder garantizar una adecuada presencia en las fronteras y territorios alcanzados.
6. Queridos hermanos y hermanas, la pasión del misionero es el Evangelio. San Pablo podía afirmar: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegría, de liberación y de salvación para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don; por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos “lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos” (1 Jn 1,1). La misión de los servidores de la Palabra —obispos, sacerdotes, religiosos y laicos— es la de poner a todos, sin excepción, en una relación personal con Cristo. En el inmenso campo de la acción misionera de la Iglesia, todo bautizado está llamado a vivir lo mejor posible su compromiso, según su situación personal. Una respuesta generosa a esta vocación universal la pueden ofrecer los consagrados y las consagradas, a través de una intensa vida de oración y de unión con el Señor y con su sacrificio redentor.
Mientras encomiendo a María, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al anuncio del Evangelio, os envío de todo corazón mi bendición apostólica.
Francisco
Vaticano, 24 de mayo de 2015,
Solemnidad de Pentecostés


Mensaje del Director diocesano de Misiones, Juan Piña Batista.


VIGILIA DE LA LUZ 2015: "Id al mundo entero y anunciad el evangelio".

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 14 oct. 2015 | 12:02

El próximo viernes, 16 de octubre, celebraremos en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma (Cádiz), la VIGILIA DE LA LUZ.

La Jornada Mundial DOMUND, contará en la Diócesis de Cádiz, con múltiples celebraciones a lo largo del próximo fin  de semana.

En la ciudad de Cádiz, se llevará a cabo, la Vigilia de la Luz, con la participación de varias parroquias y centros escolares. 

La celebración empezará con un canto, seguido por las moniciones de acogida y de entrada. Continuará con la emisión del Vídeo "Tiritas", donde podremos ver como las obras de misericordia pueden cambiar vidas. Haremos presente la Palabra, con la lectura de Mateo 25, 34-45. Y las catorce obras de misericordia serán introducidas por un power point y luego representadas, tanto las siete espirituales como las siete corporales. Tras lo cual, se tendrá un espacio de reflexión sobre las mismas, que será compartido con la Asamblea. Oraremos con los siguientes signos: una Bola del mundo, una vela encendida, unas sandalias desgastadas, una foto de familia, la Biblia y la Cruz. A lo que se podrán añadir peticiones libres. Después de la oración de fieles, encenderemos, cada uno de los presentes, una vela y así rezaremos el Padre Nuestro -cantado, y la oración del DOMUND 2015. Y para terminar volveremos a elevar nuestro canto, amenizado, en todo momento, por un coro juvenil.

Os invitamos a participar en la misma y elevar vuestras oraciones por los misioneros, en especial, por los 32 misioneros diocesanos gaditanos, repartidos por los confines de la tierra, en la que con sus obras de misericordia hacen presente a Cristo.

VIGILIA DE LA LUZ
En la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma (Cádiz)
Viernes 16 de octubre
A las 20,30hs.

"No soy un héroe, solo soy un cauce de misericordia", DOMUND 2015

Written By MISIONES DIOCESANA de CÁDIZ y CEUTA on 7 oct. 2015 | 17:47

El próximo 18 de octubre se celebrará la Jornada del DOMUND, día en el que se busca la colaboración económica con las misiones y se hace un homenaje a todos los misioneros: nacidos en España son cerca de 13.000, y están en 140 países. 

Esta mañana, en la rueda de prensa de presentación, se han ofrecido los datos estadísticos y económicos de esta Jornada, que este año se celebra con el lema de "Misioneros de la misericordia". A través del testimonio de dos misioneros -una en Cuba y otro en Chad-, se ha explicado la labor de misericordia de la Iglesia y cómo cada euro donado llega a la misión.

España aumenta por segundo año consecutivo sus aportaciones para el DOMUND

Las aportaciones de 2014 fueron un 10,13%  mayores que en 2013 / España es el segundo país que más dinero envía a las misiones después de Estados Unidos / El 38% de la Iglesia Católica recibe ayudas del Domund para sostener su trabajo de evangelización / Carlos Gómez-Vírseda, misionero en Chad: "No te imaginas que lo que estás dando para el DOMUND de verdad da tanta vida"

07/10/2015
Los españoles han vuelto a hacer gala de su solidaridad con el DOMUND. En 2014 aumentaron las aportaciones un 10,13%, subida que se suma al incremento de más de un 5% del año anterior. Así lo ha defendido Anastasio Gil, director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP). Con este dinero, según ha explicado, se ayuda a los 1.109 Territorios de Misión -que constituyen el 38% de la Iglesia Católica- en el sostenimiento ordinario de las diócesis, proyectos y emergencias. Estas ayudas son fruto de pequeños donativos. "La gente se fía de OMP porque sabe que pone su dinero en las manos del Santo Padre, que es quien conoce las necesidades". Por ello, OMP muestra la universalidad de la Iglesia, porque no se ayuda a proyectos concretos, sino que los donativos pasan a formar parte de una gran hucha a disposición del Papa, de la que se reparte equitativamente el dinero por los Territorios de Misión. "Podemos asegurar que cada euro llega íntegramente a la misión", ha asegurado.

Anastasio Gil ha informado asimismo de la presencia de cerca de 13.000 misioneros españoles en 140 países del mundo. Preguntado por el relevo generacional de los misioneros, Gil ha afirmado que los misioneros mayores son testimonios de fidelidad en sus comunidades, y que son ejemplo para las vocaciones nativas, el futuro de la Iglesia. Como rostro de estos misioneros, han intervenido dos de ellos, una en Cuba y otro en Chad.

"Nuestra misión en Cuba es encarnar el amor misericordioso de Dios. Somos la familia de los que no la tienen", ha afirmado Toñi Valverde, misionera del Amor de Dios en Cuba, y protagonista del cartel del DOMUND de este año. En él, aparece abrazada a una anciana, Aida, una de las mujeres a las que visitan dentro de su acción social y evangelizadora. La religiosa reconoce que en estos 9 años que lleva como misionera en Cuba ha notado un "cambio para bien", al que han contribuido las visitas de los últimos tres papas, y así la Iglesia continúa con su labor evangelizadora.



"No te imaginas que lo que estás dando para el DOMUND, de verdad da tanta vida", ha afirmado Carlos Gómez-Vírseda, quien ha explicado cómo en Chad ha unido sus dos vocaciones: la medicina y la misión. Con 28 años partió a Chad, el cuarto país más pobre del mundo,  para colaborar en un proyecto jesuita que promueve la asistencia sanitaria y la formación médica, sin distinción de raza, sexo o religión. Ha ejercido  la medicina en medio de  muchas dificultades -medicina tropical, falta de medios materiales y personales, soledad- y ha descubierto la dignidad del ser humano como hijo de Dios, sobre  todo en los casos más graves. Cuando no ha podido sanarlos, siempre los ha cuidado y acompañado. "No soy un héroe, solo soy un cauce de misericordia". Ante la falta de vocaciones misioneras, Carlos Gómez-Vírseda ha afirmado que, a pesar de que a los jóvenes españoles no les faltan inquietudes, les cuesta dar el paso y "salirse de la fila".

Con esta rueda de prensa, comienza la campaña del DOMUND, que se celebrará el próximo domingo 18 de octubre. Obras Misionales Pontificias organiza hasta entonces en Sevilla el espacio "El DOMUND AL DESCUBIERTO", una exposición y una variada agenda de actos en la que se busca acercar la realidad de los misioneros a la gente de la calle. Se celebrará en la Fundación Cajasol de Sevilla (Pl. de S. Francisco, 1, 41004 Sevilla) del 8 al 15 de octubre. Mañana jueves se presentará en rueda de prensa a las 11:00, en la sala de actos de la exposición.

Para descargar más fotos:
http://www.omp.es/OMP/prensa/prensa.htm



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